No podemos ser más enfáticos en esto, asi que lo haremos en MAYÚSCULAS, itálicas y negritas.
SI NO HAS VISTO EL EPISODIO 2 DE LA SEGUNDA TEMPORADA DE “THE LAST OF US” NO LEAS ESTO. CORRE A VERLO, LLORA HASTA DESHIDRATARTE Y CUANDO TE HAYAS RECUPERADO, REGRESA A LEER ESTA RESEÑA.
“Through The Valley” no solo te deja sin aire, también te saca una lágrima, un grito de WTF y un trauma nuevo.
Si algo nos ha enseñado The Last of Us es a nunca confiar en nuestra estabilidad emocional. Pero Through The Valley… eso ya es otro nivel. No es solo una batalla épica al estilo Game of Thrones, es el episodio que lanza una bomba emocional y luego te deja sentado en los escombros. Spoiler: Joel muere. Y no de forma épica ni heroica. Lo matan. A golpes. En silencio. Sin épica. Solo puro dolor.
¿Cómo se supone que sigamos con nuestras vidas después de eso?
Joel está muerto. Sí, en serio.

Sabíamos que esto iba a pasar. Los que jugaron The Last of Us Part II ya lo tenían en el radar. Pero verlo así, en carne y hueso (y sangre), con Pedro Pascal dándolo todo, es otro boleto. El episodio arranca como si fuera uno más con acción cool, algo de tensión en Jackson, unos nuevos personajes que probablemente van a morir y todo ese rollo… pero no esperas que el protagonista, el alma de la serie, simplemente se vaya.
Y no se va tipo “sacrificio noble”. Se va porque salvó a una desconocida. Porque fue amable. Porque el apocalipsis no perdona.
Abby, ¿Villana o Protagonista?
El personaje de Abby fue introducido a la serie el capítulo pasado y desde su escena cero la serie nos informa de sus intenciones. Abby es la hija del doctor que fue una de las víctimas de la masacre a manos de Joel al final de la primera temporada y quien juró matarlo. Lentamente. Y desde entonces los televidentes supimos que era una amenaza para nuestro protagonista.
En este episodio se nos olvida eso por un momento y empatizamos con ella como lo hacemos con la final girl de una película de terror. Vemos como se cae por una montaña, casi se congela, termina en un cementerio de cadáveres congelados y ¡pum! brote de infectados a la Mulan (“¡Salieron de la nieve como margaritas!”). Es tan intensa la secuencia que acabas apoyándola… hasta que te acuerdas de quién es y por qué está ahí.
El episodio juega contigo como si fueras un clicker
Todo está calculado. Desde la sugerencia de una casi-reconciliación entre Ellie y Joel (“Somos Ellie y Joel, nada va a cambiar eso, nunca” dice Ellie después aplicarle la ley del hielo todo el capítulo pasado) hasta el caos bien coreografiado de la batalla en Jackson: perros, techos, sótanos, explosiones, un bloater gigante que parece jefe final de videojuego… todo eso solo está ahí para distraerte de lo real: el drama.
Y cuando llega, pega. Joel no pelea. No suplica. Solo dice: “hazlo de una p$%a vez y cállate”. ¿Es resignación? ¿Culpa? ¿Redención? ¿Un “ya fue”? Todo eso y más.
Ellie entra en su era de venganza
La reacción de Ellie al ver morir a Joel es desgarradora. Bella Ramsey se luce. Te rompe con cada “no” que grita. En su rostro está todo: el dolor, la furia, la negación, la infancia perdida. Y cuando jura que va a matar a todos los del crew de Abby… bueno, ahí se enciende la nueva Ellie. La Ellie que, como Abby antes, solo quiere venganza. Y así se repite el ciclo.
Violencia genera más violencia. Y The Last of Us no tiene miedo de decírtelo con todas sus letras.
En resumen “Through The Valley” no es solo un episodio, es un statement. Es la serie diciéndonos: “Olvida lo que creías saber. Esto va en serio”. Nos quitaron a Joel, nos dejaron con la rabia de Ellie y nos prometieron una historia que va a doler más antes de sanar. Y sí, vamos a seguir viéndola. Porque somos masoquistas emocionales, pero con buen gusto.