Playa Limbo ha tenido una de las carreras más brillantes en el pop mexicano, con seis discos editados y giras que los han llevado por todo el país. Con su producción, De Días y de Noches, debutaron en el #1 de iTunes y obtuvieron un Disco de Oro, además de que el tour del mismo nombre ha continuado imparable a lo largo de dos años y los llevó a pisar uno de los escenarios más importantes de México, el Teatro Metropólitan, donde el grupo ofreció dos shows con lleno total.
En 2016 María Léon decidió dejar la banda, y para enero de 2017 se anuncio el nombre de la nueva vocalista, Ada Jassiel Reyes Ávila, mejor conocida como Jass Reyes. Dos voces incomparables PERO cada una con un poder diferente.
LUCES DE SAL
Y sin que nadie lo esperara (Oiste Beyonce) Playa Limbo dio a conocer de forma inesperada el cuarto sencillo de su nueva producción discográfica dirigida y producida por Adán Jodorowsky.
El Album según comentan sus integrantes, viene con influencias desde Chaka khan, Janet Jackson, hasta Luis Miguel.
Sin duda un álbum mas fuerte que su anterior, mas fuerte, mas integrado y por supuesto mucho mas retro.
“Luces de sal” incluye ocho canciones y ya está disponible en todas las plataformas digitales, por acá te dejamos la lista de títulos que incluye el álbum:
Qué haces aquí
Amarillo
Catrina
Luces de sal
Lo que soy
Todo y nada
Serenade
Muticolor
“Amarillo es el comienzo de una nueva era para el grupo, con un sonido retro y vintage, que además es atemporal y dará mucho de qué hablar, pues este disco te abraza”, concluyó Jass para Diario de México.
Además de este estreno, Playa Limbo se presentará el próximo 28 de agosto en el Foro Indie Rocks bajo todas las medidas de seguridad por el COVID-19.
SPOILER ALERT: “La Mujer en La Ventana”, Diferencias Entre El Libro y La Película
“La Mujer en la Ventana” es un libro que estuvo en la lista de Bestsellers del New York Times, escrito por A.J Finn en el año 2018, para luego convertirse en película pensada para su estreno en la pantalla grande en el año 2020. Lamentablemente, la situación mundial de ese año no lo permitió y se tuvieron que hacer algunos cambios. La película terminó siendo comprada por Netflix y acabó por ser estrenada en la plataforma en mayo de este año.
Si no estás familiarizado con la historia en ninguna de sus formas, es decir, no has leído el libro ni visto la película, entonces PARA. Deja de leer porque lo que viene está lleno de spoilers. Nos dedicaremos a señalar las diferencias entre uno y otro y ver si el famoso dicho de que el libro es mejor que la película tiene todo que ver en este caso.
La historia comienza con Anna Fox, una reconocida psicóloga de niños, que vive sola, pues está separada de su marido y su hija Olivia y que sufre de agorafobia, un mal que no la permite salir de su casa, y aunque Anna trata de superar esta condición con ayuda de terapia y medicamentos, no parecen estar ayudando demasiado. Por esto, Anna espía a sus vecinos a través de las ventanas utilizando su cámara fotográfica. Así es como nota que una nueva familia llega al vecindario, los Russell.
Después de unos días ciertas eventualidades llevan a Anna a encontrarse con la nueva vecina Jane Russell, y pasan una noche conociéndose y haciéndose amigas, tomando vino y probando una o dos de las pastillas controladas de Anna. Al parecer, esta combinación es la favorita de Anna y aunque su psiquiatra le recomienda separar las pastillas del alcohol, Anna no parece escuchar.
Una noche mientras ve una película de cine negro y bajo la influencia del vino tinto y sus pastillas, Anna escucha un grito y toma su cámara para ver por la ventana y es testigo de como su vecino, Alastair Russell acuchilla a su nueva amiga Jane. Anna contacta a las autoridades y trata de superar su miedo del exterior para ayudar a su amiga pero todo sale mal y se desmaya tan pronto sale de su casa. Finalmente Anna despierta y las autoridades ya están ahí con ella haciéndole preguntas, ella asegura lo que vio pero la policía no parece creerle y cuando les exige que arresten a Alastair ellos contestan que no hay bases para hacerlo pues Jane esta bien, y cuando Jane llega, es otra mujer completamente diferente a la que Anna había conocido unas noches antes.
Esto desencadena un conflicto interno en Anna, que la lleva a investigar sobre la nueva familia de enfrente. Anna recibe visitas de Ethan Russell, el hijo adolescente de Jane. Anna, como buena psicóloga, lo hace sentir cómodo y él comparte ciertas partes de su vida que refuerzan la idea de Anna de que Alastair es peligroso, y sigue tratando de observar a través de la ventana e investigar por medio de internet.
Cuando desea distraerse habla en un chat de agorafóbicos y se dedica a darles terapia pro bono, ahí conoce a Lizzie, una señora que acaba de pasar por un evento traumático y necesita de la ayuda de Anna y se vuelven amigas. Aquí, Anna termina compartiendo con Lizzie su propio trauma y porqué no quiere salir de su casa, que radica en un horrible accidente de auto. Anna va manejando y su familia va en el auto, el cual se salió de control por el hielo en la carretera y acaban en un acantilado, solos y su marido y su hija muy mal heridos.
Después de varios intentos de involucrar a la policía y hasta sospechar del inquilino que vive en el sótano de Anna, la policía le pone un fin a sus acusaciones haciéndola enfrentar una horrible verdad, aquella noche en el acantilado su marido y su hija murieron dejando a Anna con un trauma tan grande que ni siquiera la deja salir de su casa. Esto rompe por completo la credibilidad de Anna, ante los ojos de las autoridades y hasta de ella misma, por lo que decide dejar el tema en paz. Pasada una semana, Anna trata de tomar bien sus medicamentos y dejar de lado el alcohol. Una noche mientras le da vueltas la cabeza un mínimo detalle la hace reconocer que quizá ella siempre estuvo bien y el verdadero villano de la historia se revela. Ethan, el hijo de los Russell que estaba mal mentalmente observaba a Anna y le daba información para verla investigar y luego desacreditarla.
Anna pelea por su vida contra Ethan que se vuelve violento y confiesa que Anna nunca estuvo loca, solo equivocada, pues la mujer que vio siendo acuchillada en realidad era su madre biológica y él la mató en un ataque de ira. Los Russell, sus padres adoptivos, tratan de protegerlo y esconden el crimen, y por eso tratan de mantener alejada a Anna de sus vidas, pues temían que Ethan cobrara otra víctima.
Al final, Anna termina saliendo al techo mientras escapa de Ethan y acaba por afrontar más que a este perpetrador, pues también le hace frente a sus miedos y la historia acaba en que ella finalmente puede regresar a su vida normal.
Ahora sí, ya entendida la historia podemos analizar las diferencias entre el libro y la película.
El accidente:
La parte en la que Anna le platica sobre su accidente a su ciber amiga Lizzie es extremadamente importante en la historia. Pues explica porque ella y su marido están separados, y lo traumático que fue para ella estar ahí varada durante días con su familia en mal estado. Sintiéndose expuesta y vulnerable a los elementos de la naturaleza.
En la película, fusionan esta explicación con la revelación de que la familia de Anna murió en aquel accidente, explicando todo en un rápido flashback que devuelve a Anna a la realidad.
El inquilino:
La historia del inquilino y la importancia de su papel varía mucho entre la película y el libro. En el libro hay más pistas y detalles que nos hacen sospechar de él, mientras que en la película solo lo insinúan. Por otro lado, a diferencia del libro, en la película llevan su papel hasta el desenlace en donde defiende a Anna de Ethan por unos momentos dándole la oportunidad de escapar.
Lizzie:
La ciber amiga de Anna, Lizzie, juega un papel importantísimo en el libro, pues gracias a sus platicas con ella, descubrimos mucho sobre el pasado de Anna que nos ayuda a entender su situación. Al final nos enteramos que Lizzie solo fue el medio que Ethan utilizó para satisfacer su curiosidad sobre Anna y conocerla mejor. En la película, Lizzie no figura y no es importante.
El final:
El final entre el libro y la película son muy parecidos y a la vez tienen diferencias grandísimas. Empezando por la parte en la cual Ethan está persiguiendo a Anna en el techo de su casa. En el libro los eventos no son tan violentos como en la película, que por un momento sientes que has caído en una versión de Halloween volumen 36. Por otro lado, cuando Ethan confiesa quién es en realidad va muy de la mano una versión con la otra.
La verdad es que la película le es fiel al libro en su mayoría, pero como en cualquier adaptación, tienen que recortar algunas partes de la historia y fusionar otras para poder contar la historia en dos horas. ¿Es el libro mejor que la película? No tenemos una respuesta, pues hay quienes aman ir devorando los detalles del libro lentamente, mientras que otros prefieren ver y entender la historia de una manera más inmediata. De igual forma, te recomiendo leer primero y mirar después. Si ya eres parte de esta historia cuéntanos qué diferencias notaste tú en la sección de comentarios.
El pasado 4 de agosto Netflix estrenó la segunda temporada de la serie mexicana Control Z, un año y tres meses después del estreno de su primera temporada, la cual fue un éxito rotundo para la plataforma, siendo renovada para una segunda entrega a los pocos días de su estreno. Una de las pocas propuestas mexicanas enfocada en un público juvenil, la serie creada por Carlos Quintanilla abordó en su primera entrega temas como el ciberbullying, el embarazo juvenil, y la violencia que sufren los adolescentes de una manera muy realista y natural, pocas veces retratada de esa forma en un producto de origen nacional. Desgraciadamente no podemos decir lo mismo de los capítulos que conforman la segunda temporada, ya que aunque se siguen tratando temas difíciles, se siente muy forzada su inclusión dentro de la trama.
Los capítulos de la segunda temporada nos dejan con la sensación de que los creadores de la serie dedicaron los meses transcurridos entre temporadas a ver series juveniles como Elite y Euphoria y elaboraron un checklist de lo que creen que los adolescentes quieren ver retratados en su televisor (o en la pantalla de su laptop o celular, seamos realistas en el 2021 el público adolescente ya no ve la tele en la tele) y fueron tachando cada elemento como si fuera la lista del supermercado. Trios forzados, check. Adolescentes asesinos, check. Confusiones de identidad sexual, check. Prostitucion infantil, check.
La historia de la primera temporada giró alrededor del misterio de la identidad de un “hacker”, que poco a poco iba revelando los secretos de todos los alumnos del Colegio Nacional. Aunque estuvo muy lejos de ser una temporada perfecta (incluso en sus últimos capítulos perdió el hilo de la trama) contó con buenos ingredientes que la hacían destacar entre otras producciones mexicanas y que lograban que nos olvidáramos un poco de sus errores.
Uno de estos ingredientes fue una escena muy bien lograda durante el tercer capítulo que retrata una batalla campal entre los alumnos a las afueras del colegio. Una secuencia muy compleja que fue dirigida por Alejandro Lozano (Matando Cabos) en la cual es evidente se tuvo todo el cuidado en los detalles de dirección, fotografía y coreografía para mantener un nivel de suspenso poco visto en la televisión mexicana, más aún si hablamos de una serie dirigida al público adolescente.
Otro de los puntos positivos a recalcar dentro de la primera temporada fue la naturalidad de los diálogos y actuaciones de algunos de los miembros del elenco. Comúnmente en las series de adolescentes los personajes utilizan palabras muy rebuscadas y tienen actitudes y situaciones muy inverosímiles para la edad que se supone tienen los personajes (Riverdale, te estoy viendo a ti, con tus personajes que estuvieron en cultos de robo de órganos y sufrieron ataques de oso, todo esto antes de graduarse de la preparatoria). Y tampoco no es que Control Z sea un ejemplo de realismo estilo documental, pero ciertas situaciones, actuaciones y diálogos de la primera temporada podrían haber sido sacadas de cualquier preparatoria de México.
Un ejemplo de esto fue el trabajo del actor Patricio Gallardo, cuya interpretación de Gerry, el bully de la preparatoria, no se quedó en el cliché del corpulento y malhumorado bravucón que grita y golpea a diestra y siniestra. Gallardo supo darle matices a su actuación, creando un personaje que de escena en escena pasa de lo carismático a lo agresivo, dejando entrever con un gesto o con una mirada que detrás de la violencia que él ejerce se esconde un niño que tal vez fue tratado con el mismo nivel de violencia en su infancia. Estos bruscos cambios de humor hacen su personaje más realista y más aterrador, y quizá le recuerden a más de un televidente a algún compañero que tuvieron en la preparatoria.
También cabe mencionar el caso de Macarena García, que, aunque en las dos temporadas se llevó la peor parte en cuanto a la calidad de historias que le tocaron a su personaje Natalia (en la primer temporada la pusieron de mula de drogas y en la segunda se inventaron una historia de prostitución que tuvo muy poco sentido lógico), con su interpretación logra al menos rescatar un poco sus terribles guiones con la misma naturalidad que la vimos encarnar a un personaje tan diferente en “100 Días Para Enamorarnos”, donde interpreta a una Alex, un chico transgénero.
En esta segunda temporada se siente la ausencia de Zion Moreno en su papel de Isabela debido a que la actriz dejó la serie para incursionar en el reboot de Gossip Girl que ahora se transmite en HBO Max y cuyo personaje en Control Z apenas es mencionado en un par de escenas en estos nuevos capítulos.
La trama de la segunda temporada gira en torno a descubrir la identidad de “El Vengador”, un misterioso personaje que parece estar cobrando venganza por todas los actos que cometieron los personajes principales en contra de Luis (Luis Curiel) y que lo llevaron a su muerte. Lo que en un inicio promete ser una temporada llena de intriga y suspenso, va perdiendo fuerza conforme avanzan los capítulos. La mayoría de las historias se sienten metidas a la fuerza y sin planeación. Los personajes cambian de interés romántico de una escena a otra sin mayor explicación, como para crear un conflicto que se siente forzado.
Sofia (Ana Valeria Becerril), quien se supone es el personaje principal y la introducción del público al mundo del Colegio Nacional, pasa toda la temporada actuando irracionalmente y es imposible identificarse con ella o aceptar como lógicas sus acciones durante la trama. Todo el tiempo está obsesionada por encontrar la identidad del Vengador que atormenta a sus compañeros al punto de poner en riesgo su vida, pero nunca entendemos por qué. La subtrama en la que su padre finge su muerte no tiene ningún sentido, y al terminar la temporada seguimos sin saber cuál fue su propósito ni qué lugar juega en la trama. Además durante los capítulos se la pasa intercambiando su interés amoroso entre los personajes de Javier (Michael Ronda) y Raúl (Yankel Stevan), pero desgraciadamente no tiene ni una pizca de química con ninguno de los dos, y el guion jamás nos da una explicación de porqué considera volver con Raúl, sabiendo que él fue el Hacker sociópata que estuvo detrás de todos las atrocidades cometidas en contra de sus compañeros.
El que peor la tiene es Andrés Baida, que da vida a Pablo, cuyas apariciones dentro de la temporada consisten solamente en emular a un perro rabioso que apenas le sueltan la correa y se abalanza contra Gerry con la intención de golpearlo a él, si es que lo encuentra, o si no a quien se le ponga enfrente.
La temporada va tomando un poco de inercia en los últimos capítulos, cuando nos presentan un flashback en el que reaparece el personaje de Luis, y nos muestran como las ilustraciones que el hacia en su libro de sketches entre clases sirvieron como inspiración para el plan de “El Vengador”. En estos capítulos podemos ver un par de escenas que, aunque no tienen mucho sentido literario, se rescatan gracias al esfuerzo que parte del elenco pone en su interpretación.
La razón principal por la que la temporada nos acaba decepcionando tanto es porque ya sabemos que este equipo de realizadores son capaces de más. Nos hubiera gustado que le hubieran puesto una fracción del empeño que se puso en la realización de la primera entrega. Se nota una falta de planeación en los guiones. En ciertas escenas se siente como si hubieran comenzado el rodaje sin un guion completo, y los actores iban improvisando sobre la marcha.
No todo es tan malo. A final de cuentas, los ocho capítulos que conforman esta temporada se pasan rápidos si no te detienes mucho a cuestionar la lógica de lo que está sucediendo en pantalla, un poco gracias a la corta duración de sus episodios (que van de 30 a 40 minutos aproximadamente), y otro tanto gracias al interés que genera el misterio principal. Pero al final todo se viene abajo con una revelación final que acaba teniendo nulo sentido dramático, y un cliffhanger que parece sacado de un capítulo de Scooby Doo, el cual nos deja muy pocas esperanzas de que la serie retome su rumbo en una posible tercer temporada, que aún no ha sido anunciada por Netflix.
En Todo Que Ver ya hemos hablado de muchos artistas los cuales tienen un álbum de Pandemia… y ahora ha llegado el turno de The Killers quienes siguen los pasos de Taylor Swift, Charli XCX y Nick Cave con Pressure Machine. Ensamblado durante mediados de 2020, es un album conceptual sobre … bueno, ¿por dónde empezar?
Este último album de The Killers llega rápidamente a raíz de Imploding The Mirage del año pasado, De hecho, este puede ser el disco más reflexivo de la “banda” hasta el momento.
Puse la palabra “banda” entre comillas ya que esta colección de canciones se siente como un diario muy personal, uno escrito por el líder y vocalista: Brandon Flowers.
“Nací aquí mismo en Zion, Gods Own Son” es la línea de apertura de la primera pista del álbum, West Hills. Y a partir de ahí, Flowers se remonta al pasado, recordando hechos, personas y lugares que aún le acompañan años después. Estas historias involucran drogas, armas, amor, lujuria, depresión, abuso doméstico y desilusión… muy Springsteen menos Killers.
Si bien muchos fanáticos asocian a The Killers con himnos como Somebody Told Me y Mr Brightside, este es un caballo de un color diferente. (El cual no ha muerto)… De hecho, los caballos (y los trenes) se utilizan como metáforas a lo largo de estas 11 canciones, todas escritas por Brandon junto con Jonathan Rado de Foxygen.
Entramos brevemente en el territorio clásico de Killers con In The Car Outside … uno de los dos coescritos con Keuning … y ¿es todo?
Con el regreso del guitarrista Dave Keuning, el álbum incluye tres cuartas partes de la alineación completa de 2004 de The Killers con Flowers y Ronnie Vannucci, Jr. en la batería. A pesar de esto, Pressure Machine se aleja un poco de su obra típica. El álbum conceptual se inspiró y se centra en la gente de Nephi, Utah, la ciudad donde Flowers vivió durante sus años de formación.
“A murder ballad” – Desperate Things es una canción lenta llena de reverberaciones, no muy lejos de “The clock was ticking” (Una canción del primer disco como solista de Brandon Flowers, Flamingo”)
Lo más interesante son los fragmentos de los habitantes actuales que comienzan en cada canción. Un hombre advierte que “cada dos o tres años el tren mata a alguien”, mientras que un adicto describe cómo “hay muchos opioides circulando”…
Con una narraciónes mas de Rock-Americana, no es sorprendente que Flowers se haya inspirado en dos grandes observadores del malestar estadounidense, Bruce Springsteen y John Steinbeck. Un poco “too much” para algunos gustos a veces… por ejemplo “los caballos salvajes seguramente ya están muertos” … ¿neta? por mas que Flowers quiera irse al lado oscuro no puede dejar atrás al Mr. Brightside que lleva dentro.
Pressure Machine dice “Sometimes I look at the stars and think about how small we are”, de la boca de un interpreté que lleva blazers con brillo, diamantes, y que en su momento quería ser el nuevo Elvis y “The Man” … en fin la hipotenusa.
Pero justo cuando The Killers quiere inovar y seguir su camino en la industría se vuelve a escuchar una desconexión entre la banda, sus integrantes y el intento queda muy corto… No solo podría resumirse como un album no emocionante, si no como una crisis existencial.
Un album bien hecho, bien pensado, “de concepto”… ¿Lo que esperaba? Definitivamente no. Pero no todo esta perdido, podemos destacar “West hills”, “Quiet town” y “In the car outside”… y si, ahora si es todo.
Un dato curioso de mi, que la mayor parte de la gente que me conoce sabe, es que sufro de Daltonismo. Así es… yo confundo los colores. Probablemente si no sabias eso de mi, la próxima vez que me veas estarás buscando cosas de distintos colores para preguntarme ¡¿¡¿QUE COLOR ES?!?! Pero no te preocupes, no me enojaré si lo haces, ya estoy TAN acostumbrado a esas situaciones. Pero lo que muchos no saben, es como es la vida de un Daltónico. Así que en esta ocasión quiero hablar un poco de como lo descubrí, y los problemas y situaciones cómicas que me ha causado a lo largo del tiempo.
¡Pero Ricky! ¿En sí que es el Daltonismo?
¡Muy buena pregunta! Dejen les explico un poco.
Cuando vemos un objeto, el color que percibimos en ese momento puede variar dependiendo de la intensidad y el tipo de luz. Los objetos absorben y reflejan la luz de forma distinta dependiendo de sus características físicas, como su forma, composición, etc. El color que percibimos de un objeto es el rayo de luz que rechaza. Nosotros captamos esos “rebotes” con unas células sensoriales (fotorreceptores) de la Retina, que son los Conos y Bastones. Los bastones se activan en la oscuridad y sólo permiten distinguir el negro, el blanco y los distintos grises. Nos permiten percibir el contraste. Los conos, en cambio, funcionan de día y en ambientes iluminados y hacen posible la visión de los colores. Existen tres tipos de conos; uno especialmente sensible a la luz roja, otro a la luz verde y un tercero a la luz azul (RGB). Tanto los conos como los bastones se conectan con los centros cerebrales de la visión por medio del nervio óptico. Los daltónicos no distinguen bien los colores debido al fallo de los genes encargados de producir los pigmentos de los conos.
¡Lo ven, en mi Todo Que Ver también se aprende! Bueno entonces, un daltónico puede llegar a fallarle o incluso no tener desde 1, 2 o los 3 conos. La palabra daltonismo proviene del físico y matemático John Dalton que padecía este trastorno.
Ricky y el Daltonismo.
Edad: 8 años
¿Recuerdan el Gameboy? ¿Yo lo amaba! Podía pasar horas y horas jugando. Pero de las cosas que mas odiaba era cuando se me terminaba la batería y no había guardado los avances del juego… ¡ésa es una de las frustraciones mas grandes para un gamer! Un día jugaba con un primo:
Primo: Deja grabo el juego para cambiarle las pilas que ya se le va a acabar la batería.
Ricky: WOW ¿Como sabes que ya se le terminaría la pila?
Primo: Aiiii, pues el foquito de la batería ya cambió de Verde a Rojo!”
Ricky: ……………..
¡NUNCA SUPE QUE LOS GAMEBOYS TENIAN LEDS ROJOS Y VERDES! ¡Yo siempre lo he visto del mismo color! Desde que Nintendo tiene consolas portátiles, siempre ha puesto LEDs indicadores de la batería, si es Verde significa que tienes batería, si es Rojo, significa que ya se va a terminar… GRACIAS, yo nunca sé cuando cambia a rojo….. (Cuando salió el Nintendo 3DS (Juegos en una pantalla 3D sin necesidad de lentes) tenía tanto miedo de no poder ver el 3D por mi daltonismo, pero por suerte si lo pude ver. )
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Edad: 12 años
¿Recuerdan el juego Mario Party del Nintendo 64? ¡Era genial! En él jugaban hasta 4 personas juegos de mesa con los personajes de Mario, cada vez que todos jugaban un turno, había un mini juego, todos completamente divertidos. Para mi solo había uno que odiaba en Mario Party 1, 2, y en todos los que aparecen… En Mario Party 2 se llamaba Hexagon Heat. Aqui hay un video para que se den una idea de lo que trata:
Como ven, en el juego estás en unas plataformas hexagonales de diferentes colores, y según la bandera que saque Toad (El hongo) es a la plataforma a la que tienes que correr. SIEMPRE perdía en ese estúpido mini juego porque SIEMPRE corría al color que no era. Así que siempre tenía que correr con la multitud para no morir. Claro, en la plataforma si se nota la diferencia de los colores, mi problema es en la estúpida bandera, es demasiado pequeña, y como está independiente a los demás colores, pues no tengo con que compararla para decir “ooh, es blanca… o rosa… o azul cielo…” TE ODIO NINTENDO. ¿Y porque no? Decidieron poner este mini juego como en 4 entregas de la franquicia.
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Edad: 17 años
Yo pensaba “bueeeno, que problemas serios me puede traer esto? nadaaaa” A los 17 años entré a segundo semestre de Ingeniería Electrónica. Materia: Mediciones Eléctricas. Tema: Resistencias y Codigo de Colores.
Las Resistencias o Resistores son unos componentes electrónicos diseñados para introducir una resistencia eléctrica determinada entre dos puntos de un circuito (¿Qué?). Bueno, son esas cosas que ven en la imagen superior. Como ven, en ellas hay varias franjas de colores. El Código de Colores sirve para saber el valor de la resistencia, dependiendo de que color sea y en que lugar esté, es el valor que tiene asignada… En ese momento supe que reprobaría la carrera. Imaginen cuando teníamos que hacer un trabajo en equipo y me pedían una resistencia de tal o cual valor. Era IMPOSIBLE para mi saber de cuanto era, si me sabía de memoria el código de colores, ¡el maldito problema es que no sabía que color estaba viendo! Para mí todas eran o todas las franjas verdes, o todas rojas, o todas café o negras. Eran TAN pequeñas las franjas que nunca podía. Gracias a dios nunca hubo un examen físico de la materia, sino hubiera tenido que preguntarle al profesor “si le puedo decir cuanto vale, solo dígame que colores son…”
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Edad: Indefinida
Siempre me han gustado los juegos de mesa. Pero siempre tendré que escoger ser el jugador Azul. En casi todos los juegos las figuras que uno mueve son de color Azul, Amarillo, Verde y Rojo. El Verde y Rojo siempre lo confundo. Cuando soy alguno de esos dos siempre moveré la pieza que no es. No todas las tonalidades las confundo, hay una en particular que no distingo:
Un día en la clase de alemán de una amiga, un amigo y yo decidimos colarnos a la clase porque jugarían un juego de mesa. Las piezas eran de ese color, y yo dije que quería ser el rojo… El profesor de mi amiga estaba completamente confundido porque agarré el verde… y estuvo preguntándome si en verdad lo veía rojo o estaba jugando… tristemente era en serio. Ahora imagínenme intentando jugar damas chinas o armar un cubo Rubik.
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Edad: 23 años
Lo único bueno de mi clase de daltonismo es que no confundo los semáforos. Si lo hiciera tendría un serio problema. Siempre hay problemas conmigo cuando voy a hacer las compras del super. Comprar fruta es lo mas peligroso que puedo hacer… “Escogiste plátanos muy verdes!” “Los tomates están muy verdes!” “Te pedí manzanas rojas!” En la siguiente imagen se supone que es como ven las frutas las personas normales en la parte de arriba, y en la parte de abajo es como las veo yo… yo veo las dos imágenes iguales.
Hubo otra ocasión recientemente cuando compre leche… También es el maldito todo de Rojo y Verde que yo veo igual, hasta les tomé una foto ese día para que vieran mi grado de daltonismo. Para mi esos dos colores son Rojos… o Verdes…
También he tenido problemas en fiestas cuando hay mucha gente y llego solo, y mis amigos me dicen cosas como “Si, aquí estoy! soy el de verde!” Cuando pasa eso estoy destinado a quedarme solo hasta que alguien me encuentre a mi. También cuando compro ropa tengo que ir con alguien que me diga de que color es lo que voy a comprar, para saber si sí es lo que quiero o me equivoque de color. O cuando me dicen el color de el carro de alguien… mejor espero a que alguien empiece a caminar y yo lo sigo para no ir a otro coche…
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Ahora en el mundo Godínez, usando Excel y Power Point diario, es bien difícil cuando exponen gráficas en juntas y dicen “la línea roja es lo que pronosticamos, la verde es lo actual” y yo celebrando cuando en realidad es un mal resultado. O que manden un Excel con celdas rojas y verdes con tonalidades que confundo, y tener que mandar un correo pidiendo si pueden usar otros colores porque no veo los que mandaron.
Diagnosticando el Daltonismo
Como les dije, hay varios tipos de daltonismo, y para saber cual tengo decidí hacer unas pruebas:
Prueba Ishihara.
La gente normal ve el numero “74”
Los daltónicos ven el numero “21”
Ricky ve el numero “21”
Prueba para diagnosticar protanopía (Cuando los Conos que ven el color Rojo fallan o no los tienen)
La gente normal ve el numero “37”
Los que sufren protanoía no ven nada
Ricky ve: el numero “37”
Prueba para diagnosticar deuteranopía (Cuando los Conos que ven el color Verde fallan o no los tienen)
La gente normal ve el numero “49”
Los que sufren deuteranopía no ven nada
Ricky ve: …. NADA
Prueba para diagnosticar tritanopía (Cuando los Conos que ven el color Azul fallan o no los tienen)
La gente normal ve el numero “56”
Los que sufren tritanopía no ven nada
Ricky ve: el numero “56”
Cuando solo tienen 1 tipo de conos se le llama Daltonismo Monocromático, cuando tienen 2 de 3 conos es Dicromático (y se divide en los tres últimos tipos de diagnósticos de las pruebas que hice) y si los 3 conos existen pero solo fallan, se llama Daltonismo Tricromático anómalo (y son los mismos tres diagnósticos pero en lugar de terminar con “pía” es con “malia” ej. Deuteranomalía) Incluso hay gente que no tiene ningún tipo de Conos y se le llama Daltonismo Acromático.
Según las pruebas que hice en otra pagina de Internet, yo tengo Deuteranomalía. (me siento especial) Ah, y siempre ha habido un mito que dice que las mujeres no pueden ser daltónicas. Ya investigué y si pueden serlo, pero solo hay menos de un 1% que lo son, y solo pueden serlo si su padre y su madre son portadores del gen daltónico.
Pues estas son solo unas de las cuantas cosas que me han sucedido por ser daltónico. Algunas vergonzosas, algunas no tanto, pero lo bueno es que ninguna grave. Supongo que me seguirán sucediendo cosas por culpa de esto, pero bueno, ya estoy acostumbrado a hacer el ridículo, así que no hay problema.
El ser humano es complicado. Somos seres emocionales, con historias y experiencias que nos forman, unas buenas, otras no tanto, pero para trascender y empezar a encontrar la paz y el camino de la felicidad es importante conocernos y entendernos a nosotros mismos. Esto no es tarea fácil, pues echarte un clavado al interior puede dar miedo, pero te prometo que vale toda la pena, aprender a amarte y aceptarte es lo más bonito del mundo. Además de todo eso, recientemente hemos pasado por tiempos inciertos y de mucho estrés en esta pandemia. Por esto, quise recopilar una lista de cinco libros que, aparte de haber estado en la lista de bestsellers del New York Times, me han ayudado enormemente, así que si traes la inquietud de conocerte, si no estás a gusto con alguna parte de tu vida y te gustaría ir a terapia pero no terminas de convencerte, te dejo estos libros que tienen Todo Que Ver para que empieces tu camino de cambio y crecimiento personal. Son fáciles de leer y de entender y te prometo que algo bueno se te quedará de cada uno.
Libro que lleva 239 semanas en la lista de los bestsellers de The New York Times, escrito por Jen Sincero, escritora americana que ha posicionado sus libros en el número uno del New York Times varias veces, nos cuenta en este libro de 27 cortos y sencillos capítulos su historia compartida con otras anécdotas ligeras y bastante chistosas para introducirnos en el mundo del conocimiento personal y empezar a adentrarnos en lo que nos compone a cada uno, a reconocer nuestro potencial y dejar de lado los pensamientos y comportamientos de auto sabotaje. Nos platica y nos regala métodos para superar miedos y asumir riesgos para poder alcanzar la vida que queremos y lo más importante y probablemente más mencionado en el libro, amarnos a nosotros mismos y todo lo que nos conforma. Claro, todo esto acompañado con la ocasional mala palabra que ayuda a identificarnos aún más con las palabras de la autora.
Si necesitas un empujón y a alguien que te eche porras mientras empiezas a caminar por el auto descubrimiento, este es libro para ti, pues la voz de la autora es muy efectiva al mantener siempre un estilo alentador en su escritura.
Escrito por la autora Louise L. Hay, escritora americana y psicóloga, con una historia inspiradora y nada fácil, llegó a ser escritora de este libro y otros bestsellers. En el ‘84 construyó un imperio editorial dedicado al poder del cuerpo, la mente y el espíritu.
Este libro que tuvo su primera edición en 1984, nos habla de cómo las ideas van formando nuestras vidas, pues controlan nuestras acciones. Nos abre los ojos a los sentimientos que todos tenemos de culpa, enojo e insuficiencia, y nos comparte ejercicios para empezar a redireccionarlos hasta eventualmente ser capaces de dejar ir y abrirle paso a otras emociones que merecemos sentir como amor, calidez y alegría. Nos cuenta como todo lo que sentimos está conectado al cuerpo y nos da herramientas para empezar a escucharlo y soltar lo que nos detiene. Nos introduce a las afirmaciones y nos abre la puerta para empezar a amarnos más.
Un libro que yo en lo personal he leído más de una vez, y a veces regreso a capítulos específicos dependiendo de lo que pase en mi vida en ese momento. Definitivamente un libro para leer a conciencia y subrayar todo lo que resuene en ti.
Si tienes un mal físico, desde un dolor de cabeza hasta cualquier otra cosa, este libro te ayudará a entender la parte emocional y te dará herramientas para combatirlo desde un ángulo diferente al de la medicina occidental.
Escrito por el autor mexicano, Dr. Miguel Ruiz, conocido por su serie de libros basados en la sabiduría Tolteca (incluido este) y su dedicación a la espiritualidad y desarrollo personal.
Los cuatro acuerdos es un libro pequeño, refiriéndome al número de páginas, pues cuando lo veas no creerás que en tan pocas páginas se encuentre tanta sabiduría de cómo hacerle frente a la vida. Habla de, como lo menciona su nombre, cuatro acuerdos con los que debemos vivir para tener una mejor vida, un despertar espiritual y acercarnos a la luz y la felicidad. Estos van desde ser impecables con nuestras palabras, hasta no tomarnos nada personal, hasta dejar de suponer y de pensar por los demás. Se necesita voluntad y consciencia para vivir adoptando estos acuerdos y cambiar los aprendizajes que venimos cargando desde hace años y generaciones atrás. Un libro simple pero poderoso que seguro resonará en alguna parte de tu vida.
213 semanas en la lista de bestsellers del New York Times y escrito por Mark Manson, un blogger que toma otro camino hacia el mundo del desarrollo personal y autodescubrimiento, desmintiendo el positivismo tóxico y las creencias sofocantes de que todos debemos o podemos ser extraordinarios, y esto no es necesariamente culpa de nadie pero hay que aprender a manejarlo. Un libro que no habla de hacer limonada con los limones de la vida, si no a soportar la amargura del limón de la mejor manera. Un libro honesto y crudo sobre la realidad y como aprendiendo a vivir en la realidad uno se vuelve más feliz. El título y premisa del libro no se refiere a la indiferencia, sino a estar conformes con ser diferentes y no caer en el mundo que la sociedad nos ha impuesto en los últimos años. Un libro refrescante, con chistes on point y por supuesto las palabras más repetidas del libro “don’t give a f*ck“.
El último libro de la lista, y el más complicado de esta, es escrito por Michael A. Singer, ex programador de software y ahora autor y conferencista motivacional, que encontró sentido en el Budismo. Michael nos habla de conceptos que todos conocemos pero pocos han emprendido el viaje de entenderlos e integrarlos. Empieza por explicar la relación que tenemos con nuestros pensamientos y nos explica con historias y ejemplos como reconocer el ego y separarse de él, encontrar la energía interna que nos mueve y a fluir con la vida tal y como es, para esto se necesita liberar el alma, conectar con esa parte de nosotros que tendemos a enterrar y nos dejamos llevar por superficialidades dejando de lado lo que en verdad nos compone y nos da identidad, que viene siendo esa esencia que está en nuestro interior esperando ser libre. Un viaje denso hacia lo más profundo del ser, aunque la voz del autor es sencilla y hasta divertida, es un libro que debe ser leído a conciencia para poderlo interiorizar. Este es otro libro en el que te recomiendo tener el marca textos a la mano y al que puedes regresar las veces que quieras.
Estos son sólo algunos de los miles de libros y de temas que hay ahí afuera. Existen desde aprender a sanar tus relaciones amorosas, hasta reconocer tu relación con el dinero, hay libros sobre hábitos y sistemas de pensamiento, entre mil y un temas más, está tan sólo es una probadita de todo lo que puedes encontrar si el tema te interesa, pero es importante recordar que los libros de autoayuda no hacen magia ni sanarán tus heridas de la noche a la mañana, son herramientas de apoyo para acompañarte en tu viaje de desarrollo personal, el cual puede empezar en infinidad de lados. Si ya no te sientes cómodo en tu comodidad, creo que es hora de abrir tus horizontes y empezar a explorar que resuena contigo y te hace sentir más tú.
Happy reading! Espero que las opciones proporcionadas te sirvan y te animen a encontrarte y explorar que hay más allá de lo que te han enseñado, espero que encuentres tu felicidad y un amor propio para compartir.
En Todo Que Ver nos encanta recomendar Series de televisión, Películas, Libros, Artistas y también Podcasts! Es por eso que nos dimos a la tarea de dejarles una breve lista de los Podcasts creados por Laguneros y que nos llenan de orgullo.
Pero… ¿Que es un Podcast?
Este término anglo deriva de la unión de las palabras iPod y broadcasting. Se usó por primera vez en el 2004 por el periodista del diario inglés The Guardian, Ben Hammersley que quería ponerle un nombre a los radio shows.
Desde entonces, este género fue cobrando fuerza, sobre todo en ciertos sectores más especializados o de “nicho”. Al ser temas que no tan masivos o populares, los programas de podcast, por lo general, son escuchados por un público más segmentado.
Hay casos de éxito, ya sea por el tema y la calidad o porque están hechos por personas de renombre. Hay un caso muy llamativo de un podcast estadounidense llamado “Serial”, este, en cada episodio relataba el desarrollo de un caso policial sobre un asesinato.
Cada episodio de Serial fue escuchados por más de 2 millones de personas en todo el mundo y es el podcast más escuchado en la historia de Apple Podcasts.
Hay casos de éxito, ya sea por el tema y la calidad o porque están hechos por personas de renombre.
Razones para escuchar un Podcast:
Hay de todos los temas
Puedes escucharlo donde sea
Puedes escucharlo cuando sea
La duración nunca será un problema
Aprovechas mejor tu tiempo
La razón #2 se liga muy bien con esta, y es porque al no requerir forzosamente de tu vista, puedes estar haciendo cualquier otra cosa mientras escuchas tu podcast favorito: ejercicio, manejar, lavar platos, planchar, prácticamente cualquier actividad que no requiera de tu atención total o intelectual
Escuchar podcast mientras lees, haces tarea o te realizas cálculos, obviamente no, pero con tareas más sencillas o mecánicas no vas a tener ningún problema.
Si estás en un proceso de crecimiento y conocimiento personal, de duelo, un corazón roto, tratando de encontrar un nuevo rumbo en tu vida, conociendo tu Ego y tu Sombra, te gusta cuestionar el sentido de tu vida y la vida en general: tienes que escuchar este podcast.
La intencion de Ana Victoria Rodriguez es que si estás en un proceso o en un momento de incertidumbre y por alguna razón llegaste a este Podcast, encuentres una que otra palabra que te haga sentido y resuene con lo que estás viviendo. A veces, el “click” que nos hacía falta llega de la boca y desde la experiencia de alguien más.
Julia y Lucia son apasionadas de lo intrigante y enigmático que puede ser la historia del arte. El diálogo, el debate y la reflexión que surgen a través de una obra, cómo funciona la mente de un artista, qué hay detrás de cada movimiento y lo mucho que podemos aprender y comprender del ser humano por medio de este registro histórico. En cada capítulo cuestionan los cómos y los porqués de las grandes obras. y mucho más inquietudes que nacen a partir del arte, su comprensión y apreciación, con la finalidad de hacer una comunidad que aprende no para saber más sino para ignorar menos.
Mas que un podcast, una plataforma para crecer. Invitados llenos de experiencia y actitud para transmitirte aquello que te hace falta. Negocios, Crecimiento personal, Cultura y Sociedad , Marketing , Influencers y mas…. Miguel inicio en el 2018 en Instagram y comenzó a compartir contenido muy sencillo como frases y documentales.
Poco a poco se dió cuenta de que a la gente le interesaba lo que compartía y fue ahí cuando se le ocurrió hacer un podcast, el cual fue uno de los primeros en la laguna y actualmente cuenta con tres temporadas y una gran cantidad de episodios.
El único programa para dueños de negocio en el que se tocan temas como marketing, procesos, finanzas, liderazgo, recursos humanos y negocios.
¡Todo platicado de una manera fácil para que lo puedas implementar!
Dos amigos cinéfilos hablando sobre sus peliculas y series favoritas así como curiosidades y recomendaciones en general de todo el medio del entretenimiento. Cada semana publican un episodio nuevo.
Estos son solo algunos de los Podcasts creados por laguneros que tienes que escuchar! ¿Conoces otros Podcast por Laguneros? Deja sus links en los comentarios para parte 2.
Cruel Summer es una serie que se proyectó en los Estados Unidos a través del canal Freeform y poco a poco su popularidad fue creciendo gracias a recomendaciones de boca a boca. Ya se encuentra disponible en Mexico a través de la plataforma Prime Video de Amazon y rápidamente se convirtió en una de nuestras favoritas aquí en Todo Que Ver. A la cabeza de este thriller de misterio están dos adolescentes, Kate Wallis (Olivia Holt) y Jeannette Turner (Chiara Aurelia) que se ven envueltas en una rivalidad llena de incógnitas que se van revelando a cuentagotas, hecho que te mantiene pegado al televisor mientras se desarrolla la trama.
A simple vista podría parecer parte de esa tendencia de series juveniles que introducen misterios de manera superficial para mantener en suspenso a la audiencia, pero que al final acaban teniendo muchos huecos en la historia y cuando resuelven la trama acaban teniendo muy poco sentido, como sucedió en Riverdale y Pretty Little Liars. Cruel Summer es mucho más que eso. La serie utiliza el misterio principal para tocar temas profundos y muy relevantes a la adolescencia sobre todo en mujeres, como las presiones sociales a las que se ven sujetas desde muy temprana edad, los cambios tan drásticos que se sufren durante esos caóticos años, y los efectos que un evento traumático puede tener en sus vidas.
Con brincos de tiempo que oscilan entre los años de 1993, 1994 y 1995, la serie va contando lo que sucede en la vida de estas dos chicas durante una día específico del verano a través de estos tres años. En 1993 Kate es la chica más popular de su clase, mientras que Jeanette la típica geek tímida con lentes y frenos que la admira a distancia. En 1994 Kate es víctima de un secuestro de parte del asistente del director de su escuela y Jeanette parece haber usurpado su lugar en la escala social, cambiando su aspecto físico y quedándose con el novio y las amigas de la desaparecida. En 1995, después de que Kate acusara a Jeanette de haberla visto cuando ella se encontraba en cautiverio y quedarse callada, Jeanette es rechazada por todos a raíz de estas acusaciones.
El atractivo principal de la serie es la actuación de ambas protagonistas, que aunque desgraciadamente no interactúan mucho durante la el transcurso de la historia, ya que cada capítulo se va alternando entre el punto de vista de una y de la otra, hacen un estupendo trabajo en el que da la impresión de cada una está haciendo tres papeles distintos, encarnando a la perfección los radicales cambios físicos y de personalidad que sufren en los tres años que las estamos siguiendo en la historia. Los brincos de tiempo son un recurso muy sobreutilizado recientemente en series y que puede ser peligroso ya que cuando no se emplea correctamente puede llegar a confundir al espectador. En esta serie son parte de lo que nos mantiene enganchados en la trama, ya que justo cuando están a punto de revelarnos algo que nos tiene en suspenso, la trama brinca a otro año y nos quedamos al borde del asiento. Además, desde el primer momento es evidente que las dos no están siendo totalmente honestas, cada una oculta algo que se va revelando poco a poco a través de los capítulos
Una de las subtramas más perturbadoras de la serie es la relación entre Kate y su secuestrador, la cual es tratada de una manera muy cuidadosa abordando el tema de “grooming”, sin dejar de exponer lo horrorizante de la situación.
Otro de los ganchos de la serie es la ambientación en los años 90 ‘s, la serie utiliza a la perfección el vestuario de los personajes, las referencias y sobre todo la música de la época para transportarnos a esa a década de una manera nostálgica.
Si estás buscando una serie con excelentes actuaciones, un tema profundo pero adictivo y un misterio que te mantendrá en suspenso durante 10 capítulos, definitivamente debes echar un vistazo esta serie que tiene Todo Que Ver.
Cuando leemos un libro, vemos una serie o película, vaya, cuando consumimos una historia de cualquier tipo, siempre hay un personaje principal que se supone es nuestro pasaporte de entrada a la narrativa. Alguien con quien nos identificamos y a través del cual nos introducimos al mundo que creó el autor. Estamos en su cabeza, escuchamos sus pensamientos y seguimos su proceso de toma de decisión. Queremos que la suerte esté de su lado, que supere todos los obstáculos que están en su camino, y que venza a todos sus antagonistas. O al menos ese es el objetivo del escritor.
Pero ¿te ha pasado que estás a la mitad de un libro y el personaje principal hace algo tan irritante que piensas algo así como “ojalá que te caiga un piano encima mientras caminas en un campo de legos”?
¿A qué se debe este fenómeno? Tal vez a que el protagonista, por simple estructura narrativa, tiende a ser un lienzo en blanco mediante el cual el autor busca que una mayor cantidad de lectores se pueda identificar con él o ella. Pero esto puede ocasionar que el protagonista dé la impresión de ser alguien hueco, vacío y con menos matices que los demás personajes secundarios.
O a veces también es frustrante que este personaje siempre es el centro de atención, del que todos los demás personajes se enamoran, todos le dan la razón y al final del día no importa lo que haga todo le salga bien.
¿Qué se hace en estos casos? Lo más lógico sería dejar de leer el libro. Cual es el punto someternos voluntariamente a la tortura de vivir en la cabeza de alguien a quien no soportamos durante cientos de páginas más. Suficiente tenemos con soportar en el mundo real a las miles de Karens de Recursos Humanos todos los días, o al malencarado cajero de la tienda de autoservicio que parece disfrutar cuando te dice que “no hay servicio”, como para castigarnos voluntariamente con personajes ficticios insufribles (*nada en contra de los RH ni los cajeros del mundo, sabemos que la mayoría son excelentes personas, además nos consta que a veces en verdad no hay sistema).
Pero la verdad es que ya estás enganchado con la historia y los otros personajes. O eres de ese tipo de personas completistas que no puede dejar un libro o serie a la mitad. O tal vez, sí, odias al protagonista, pero disfrutas odiarlo. Sientes una catarsis y una fascinación cada vez que hace algo repudiable, aunque te den ganas de aventar el libro (o el Kindle) por la ventana. Y aunque sabes que siempre te va a defraudar, va a tomar las peores decisiones, va a ser egocéntrico, juzgón e indeciso, sientes una extraña satisfacción cuando te da la razón y refuerza tu noción de que es el ser, ficticio o real, más insoportable que jamás ha existido.
Ejemplos de este tipo de personajes hay muchísimos, aquí nombraremos tan solo algunos cuantos. ¿Cuáles son los personajes más odiados de la literatura?
Es imposible leer la que muchos consideran es la obra maestra de J.D. Salinger y no sentir una leve (o no tan leve) irritación hacia su personaje principal. Durante las mas de doscientas paginas del libro, Holden Caulfield, con todos los privilegios que le otorga su estatus de niño rico heterosexual blanco neoyorquino, no hace mas que menospreciar a todo aquel que se topa en su camino. Sus compañeros, maestros y cada incauto que tiene la mala fortuna de tener un encuentro con él durante su huida a Manhattan son calificados por Caulfield como falsos, (“phonies”, como les llama el, que probablemente sea la palabra más repetida en el libro), “posers”, borregos y conformistas. Él, por el contrario, se considera a sí mismo cómo el ser más rebelde, auténtico, introspectivo y único que jamás pisó la faz de la tierra. Quizás el estilo de Salinger, que logró emular a la perfección la angustia juvenil de la adolescencia dentro de las páginas del libro es lo que ha hecho que esta obra perdure durante tantos años en el subconsciente de la cultura literaria, pero como lo podría atestiguar quien alguna vez pasó por esa edad o tiene a un adolescente malhumorado viviendo en casa, a veces menos es más.
Si alguien podría estar justificado por el hecho de no ser exactamente “Miss Simpatía” dentro de los miembros de esta lista, podría ser la protagonista de una de las novelas más celebradas de León Tolstoi. Anna Karenina tuvo la desgracia de vivir en una época donde las mujeres, solo por el hecho de serlo, estaban condenadas a una vida llena de desventajas y marginaciones, máxime si se trataba de alguien que tuvo la osadía de enamorarse de alguien que no fuera su esposo. La verdad es que al leer esta historia sufrimos con ella y nos compadecemos de su martirio. Pero una cosa es entender el raciocinio de un personaje, y otra muy distinta es que si existiera en la vida real sería un poco desesperante ser amigo de alguien como Anna. Indecisa al extremo, pero a la vez impulsiva y obsesiva, da la impresión de que su misión en la vida es tomar las peores decisiones con respecto a su vida amorosa. Anna Karenina es el equivalente a esa amiga que te llama para quejarse cada vez que tiene un conflicto en su tóxica relación amorosa, y después de terapearla durante horas, se da la media vuelta y se reconcilia con el douchebag de su ex novio, dejandote con la convicción de que ese tiempo que perdiste hubiera sido mejor emplearlo en algo mas productivo, como viendo videos en TikTok de adolescentes bailando coreografías de Bad Bunny mientras se aplican cera para depilar en el rostro. La obsesión que Anna siente por el general Vronski hace que ella deje a un lado a su familia, amigos, incluso a su propio su hijo, todo por seguir a este hombre que, palabras mas palabras menos, acaba siendo un bueno para nada. Al final de la novela (SPOILER ALERT de un libro publicado hace más de 140 años, así que ya no cuenta como spoiler) cuando Anna termina arrojándose a las vías del tren, el lector siente tristeza por su trágico final, pero quizás también un leve alivio de que al menos el martirio al que la protagonista se auto sometió durante las 864 páginas del libro al fin terminó.
Existen pocos personajes tan insoportables en la historia de la literatura como Raskolnikov. Un estudiante ruso con aires de grandeza a tal magnitud que Donald Trump le podría dar clases de humildad, el personaje principal de esta novela rusa de 1866 se considera a sí mismo como un ser más allá del bien y del mal, el cual está exento de las reglas básicas del resto de la humanidad. Frustrado por su estatus socioeconómico y resentido por tener que aceptar la ayuda económica de su madre y hermana, se siente con el derecho y la autoridad de opinar acerca de las decisiones amorosas de su hermana, reprochándole cuando ella decide comprometerse ya que nunca le consultó su opinión. Su trip de ego es tal que se siente justificado en su decisión de robar y asesinar a una indefensa anciana por considerarla un ser inútil para la sociedad. Durante el transcurso de la extensa novela no podemos evitar odiarlo mientras leemos sus pensamientos en los cuales se cree merecedor de un gran futuro comparándose a sí mismo con Napoleón Bonaparte.
Ninguno de los personajes principales de la novela de Fitzgerald va a ganar premios por su personalidad carismática (y ya que estamos en eso, tampoco los personajes secundarios). Durante el desarrollo de la historia conocemos a personajes superficiales, egoístas y cuyo único interés en la vida es asistir a fiestas, consumir la mayor cantidad de drogas posibles y socializar entre ellos mismos durante la época de los alocados años 20 ‘s. Pero tal vez las peores tendencias de esa década las encontramos resumidas en Daisy Buchanan, el objeto de interés y obsesión de Jay Gatsby. Daisy es una chica frívola y cruel al extremo que solo está interesada en ella misma y su avaricia. El hecho de que un personaje tan hueco sea el centro de todo lo que sucede en la trama, y que Jay y el resto de los personajes la coloquen en un pedestal solo ayuda para exacerbar la irritación que provoca en el lector. Cada uno de sus diálogos es peor que el anterior, y sus acciones durante el transcurso de la historia no hacen más que provocar en el lector el deseo de que la época de la Gran Depresión hubiera llegado un poco más temprano.
¿De verdad tenemos que explicar porque Humbert Humbert se encuentra en esta lista? Un pedófilo depredador sexual, sin remordimientos que en estas épocas de #metoo ya estaría más cancelado que Kanye West y Bll Cosby juntos. Es imposible no horrorizarse al leer los actos detestables que realiza el protagonista de esta historia todo en su afán obsesivo de seducir a una adolescente de tan solo doce (¡!) años de edad, y sin remordimiento alguno. Prueba de la proeza literaria de Vladimir Nabokov es el hecho de que alguien tenga el estómago de terminar de leer esta novela, la cual incluso es considerada como una obra maestra y ha sido llevada al cine en dos ocasiones, además de ser adaptada como obra teatral, ópera y hasta un musical de Broadway. El lector se siente horrorizado pero a la vez intrigado al leer de lo que es capaz este ser que sin lugar a dudas es uno de los personajes más repugnantes en la historia de la literatura.
¿Por dónde empezamos? Con esta entrada me voy a ganar más de un disgusto y varias malas caras de parte de mis compañeros de Todo Que Ver, quienes consideran la saga escrita por Stephanie Meyer como la gran obra literaria de nuestros tiempos. Pero, seamos realistas, es imposible negar que la adolescente ama-vampiros de Forks, Washington probablemente sea el peor modelo a seguir de la historia. A sus 17 años decide que debe pasar el resto de su vida con su pálido crush de preparatoria. A esa edad nadie está equipado para tomar decisiones que impactarán el resto de su vida, de ser así todos andaríamos por la vida con una variedad de cuestionables looks y cortes de cabello. Peor aún, el objeto de su obsesión adolescente es un vampiro de más de cien años de edad, motivo por el cual decide abandonar su mortalidad y convertirse en vampiro. Además de ser un personaje completamente aburrido. No tiene un solo pasatiempo o interés que no esté relacionado a obsesionarse con vampiros, sentarse en una silla durante días y días esperando a vampiros, o aventarse de un barranco para manipular a dicho vampiro para que regrese su pueblo. Nunca demostró la más mínima curiosidad por estudiar una carrera o tener una profesión, incluso después de casarse recién graduada de preparatoria solamente se dedica a ser una ama de casa en su vampírico hogar. Además es una pésima amiga y peor hija. Abandona a sus amigos de preparatoria (¡que incluyen a Anna Kendrick!, ¿quién en su sano juicio no querría ser mejor amigo de alguien tan genial como Anna Kendrick?) en cuanto Edward se digna a voltearla a ver. Y su papá, al que groseramente siempre llama “Charlie” y nunca “papá” como lo haría una persona normal, definitivamente se merece la medalla al padre más comprensivo y paciente de la historia. Después de todas sus cuestionables acciones durante la historia, cualquier otro padre en su sano juicio la castigaría hasta que cumpliera 45 años, y Charlie ni siquiera le reclama cuando al final Bella se le esconde y ni le avisa del nacimiento de su nieta. Al final de la saga, cuando Bella por fin se vuelve vampiro, nadie podría culpar al lector por desear un crossover en el que Buffy la Cazavampiros y su estaca hicieran una aparición especial.
Como puedes ver, ejemplos de este tipo de personajes hay muchísimos. Si no estás de acuerdo con algunos de los que agregamos a esta lista, puedes argumentar tu defensa en los comentarios, o si crees que nos faltó alguno también no dejes de darnos tu opinión.
Pocos géneros son tan divisivos como el teatro musical. Por cada persona que puede recitar de memoria la letra de canciones como “My Favorite Things” de “La Novicia Rebelde” existe alguien que fue arrastrado al cine o al teatro por un ser querido (o porque perdió una apuesta) y que cuando inician las primeras notas de un número musical piensa a sí mismo “no por favor, ya van a empezar a cantar otra vez”. Las dos caras de esta moneda se ven reflejadas en los dos personajes principales de “Shmigadoon”. (Si al leer este título pensaste “Shmiga..que?” y no captaste la referencia al popular musical “Brigadoon” de los años 50 ‘s entonces claramente caes en la segunda categoría).
Melissa (Cecily Strong) y Josh (Keegan Michael Key) son una pareja de doctores que, después de cuatro años juntos, caen en una especie de bache en su relación. Por insistencia de ella acaban en un retiro espiritual para parejas. Durante una caminata en el bosque, pierden su camino y atraviesan un puente que los lleva a pueblito mágico que si existiera en la vida real ya estaría lleno de influencers subiendo selfies a sus historias de Instagram con el hashtag #musicaltheatrelover. Los peculiares habitantes de Schmigadoon los reciben con un número musical muy (pero muy) parecido a la canción inicial de “Oklahoma!”, finalizando con el deletreo del nombre del pueblo (“¡S!, ¡C!, ¡H!, ¡M!, ¡I!, ¡G!, ¡A!, ¡D!, ¡O!, ¡O!, ¡N!”).
Esta serie cuya primer temporada constará de seis episodios los cuales se estrenarán cada semana dentro de la plataforma Apple Tv+ cuenta dentro de su extenso reparto con figuras de la talla de Jane Krakowski y el mexicano Jaime Camil haciendo pequeñas participaciones a lo largo de su transmisión.
Es evidente el cuidado y esmero que emplearon Ken Daurio y Cinco Paul, creadores de la serie, al emular las canciones y coreografías de la serie, así como la atención al detalle de cada uno de los elementos como encuadre, escenografía y vestuario. Pero si algo le podríamos criticar a la serie es que nos hubiera gustado que invirtieran una porción de ese esfuerzo en darle un poco de profundidad a la historia y a los personajes, ya que en ocasiones se siente que la serie se queda tan solo en una excelente simulación de un musical pero sin ir más allá de lo superficial.
Con un impresionante reparto que incluye a figuras con gran experiencia en musicales como Kristin Chenoweth, Aaron Tveit y Alan Cumming interpretando a los típicos personajes que encontrarías en cualquier musical de Broadway o West End, y con más referencias a musicales de las décadas de los 50’s y 60’s juntas que nunca antes, esta serie es como un sueño hecho a la medida para ti si eres de las personas que celebran la transmisión de los Premios Tony con el mismo entusiasmo que el resto del mundo le dedica al Super Bowl, o si te bañas todas las mañanas con la banda sonora de Hamilton de fondo (estoy hablando de una situación meramente ficticia y para nada inspirada en mi ritual diario). Si por el contrario eres de esas personas que prefiere pegarse en el dedo chiquito del pie con un martillo antes que soportar un número coreografiado de actores cantando acerca de cómo les encanta comer almejas al vapor, probablemente esta no sea la serie para ti.